miércoles, 19 de noviembre de 2014

MAMALIGA - RECETA RUMANA DE SILVIA PASTRAGUS

Os enseño una receta que Silvia, la señora rumana que limpia en el estudio, me ha contado el otro día.

Se trata de una especie de masa que sirve para acompañar carnes y pescados y que se toma también con quesos, yogur...
Es salada, y cuando endurece, y sobra, se puede cortar en cuadraditos y freír o hacer al horno.

En algunos sitios lo comparan con la polenta, que igual si que habéis oído hablar de ella.

A Paula y a mi, que nos encantan estas cosas nos ha gustado mucho... pero la otra pareja... apenas lo ha probado y se han dedicado a poner caras todo el rato... bueno, ya sabéis, las atrevidas en casa somos nosotras, ellos, todo lo que se salga de la rutina y normalidad les espeluzna, jeje

Vamos a ello:

Necesitamos como ingrediente principal (y casi único) una harina especial de maíz que se llama Malai. Se encuentra sin problemas en el Carrefour y entiendo que en tiendas que tengan productos extranjeros.



Es muy fácil de hacer, se pone a calentar 1/2 litro de agua con un poco de sal (una cucharadita) y cuando esté a punto de hervir se echa la harina en forma de lluvia muy poco a poco y sin dejar de remover (el total serán aproximadamente 150 gr. pero nos tenemos que guiar a ojo)
Ahora bajar un poco el fuego (yo en una escala del 1 al 9 tenía el 6-7)


A mi me recuerda un poco al proceso de la masa de croquetas...
Una vez que va absorbiéndose se añade poco a poco hasta acabar con ella. El punto será cuando no se pueda ya remover con las varillas.
A continuación seguiremos con una cuchara de palo removiendo todo el tiempo, para que no se pegue al fondo.
Añadir una cucharada de mantequilla, para que se ponga la masa más suavecita.
El proceso total de cocción será como de unos 15-20 minutos.

Una vez finalizado, lo pasamos a un plato o fuente honda para darle un poco de forma con la misma cuchara o los dedos (ojo, que abrasa!)


Finalmente, lo cortamos en cuadrados o tiras y lo servimos al gusto.
Yo, con yogur griego y un poco de panceta a la plancha. Paula lo metió en el microondas con queso fundente por encima (como hace con casi todo lo que come...)






mmmmmmmmmm, está riquísimo, de verdad.

A los dos días, recordé que tenía un poco en la nevera, lo hice tiras y lo freí en aceite de oliva. Como siempre, de acompañamiento para otras cosas.

No tengo fotos, pero os garantizo que estaba muuuy bueno.

Os enseño ahora fotos de internet, precioso todo...













miércoles, 12 de noviembre de 2014

BACALAO GRATINADO DE OTRO MODO - RECETAS DEL CÍRCULO DE LECTORES

Carolina, esta entrada es por ti...jeje

Hace unos días mi hermana me habló de una receta que ella suele hacer y que viene en unos libros que ambas tenemos del Círculo de Lectores.
Ella los utiliza muchísimo, más que yo cien veces, y me alegro de que comparta conmigo los descubrimientos que va haciendo.
Estos libros los tenemos porque hace años participé con una receta familiar (el ultrafamoso pavo navideño de mi madre) y la publicaron.
Fue una auténtica fiesta, mi madre súper contenta de ver su receta en un libro, y yo más contenta que unas pascuas, ha sido una de las cosas más chulas que me ha pasado nunca.
Me regalaron varios ejemplares e incluso compramos otros para regalar.

"Las recetas de los socios" se llama, y se trata de recetas sencillas de gente corriente, con ingredientes normales. Un lujo de la cocina tradicional y de las adaptaciones que hace la gente en su día a día.

Unos meses más tarde publicaron un segundo volumen con más recetas  y lo volvimos a comprar ambas por gusto... aunque no es tan bueno como el primero, lo cierto es que trae algunas buenas recetas, como la que os cuento hoy.
Al lío:

Se toman unos filetes de bacalao (yo he usado esos lomos congelados al punto de sal) y, una vez descongelados, los pasamos por harina y freímos hasta que se doren. Se reservan.
En una sartén, pochar despacio una cebolla en tiras finas en un poquito de aceite, con un poco de sal y un par de cucharadas de azúcar, hasta que tome un bonito color dorado.
Mientras se hace la cebolla, preparar un alioli en la batidora con 3 ajos, 75 ml de leche y 150 ml de aceite de oliva.
Además hacer una bechamel con un chorrito de aceite, un par de cucharadas de harina y dos vasos de leche (más lo que pida para que no quede espesa) y un poco de sal.
Mezclar ambas salsas.
Para finalizar, poner la cebolla en el fondo de una bandeja de horno, y encima el pescado, cubrir con la salsa bechamel-alioli y meter en el horno precalentado a 180º C, hasta que se gratine.

Me ha sorprendido por su sabor y porque ha resultado que el pescado estaba en su punto, jugoso y sabroso....mmm

Como curiosidad, a los jueces de casa les ha gustado... incluso a la difícil, la del odio a los pescados y a todo lo que se salga de la rutina...
Rebañeo de pan incluido.
Lamentablemente, no hay foto... y es que ha desaparecido todo en un momento.

En fin, probadla y ya me decís.