martes, 12 de noviembre de 2013

TORTILLA DE NISCALOS

Ayer recibimos un regalo exquisito y delicioso:
¡¡Níscalos!!
Primer problema… ¿vamos a saber tratarlos como es debido? Me llama Manu a media mañana, para saber si me puedo hacer cargo de ellos…jaja, no te preocupes, hombre, que  recurro a la red.
Después de un rato de pesquisas, decido que voy a hacer una tortilla de patatas con ellos, puesto que guisados segurísimo que a él no le van a gustar, y a mí, como que no me apetecen demasiado.
Bueno, llego a casa, después del médico, el pilates… y yo, como que no me acordaba ya de las puñeteras setas. Ahí estaban, esperándome, en su cajita de cartón.

Las pesamos y resulta que son más de ½ kg.


Uffff, solo en limpiarlas y prepararlas me tiro mi buena media horita (porque claro, no se pueden limpiar con agua, que pierden aroma… así que cepillito,  una por una para quitarles la tierra, y luego un trapo húmedo para acabar de dejarlas como la patena)
Las he rehogado con un poco de aceite de oliva y unos ajillos en láminas, sal, dejar que se hagan y al final el toque de gracia con un chorro de brandy y evaporar el alcohol
Cuando he terminado con ellas, me he dado cuenta de que son demasiadas para una tortilla de papas, que me van a salir dos hermosotas, y que encima me tengo que bajar a comprar más huevos, porque la media docena que tengo, es totalmente insuficiente.


Sale tal cantidad que finalmente decido hacer uno de mis "experimort": congelar la mitad para una futura tortilla 2ª parte. Ya os contaré si sale bien.

(Inciso, EXPERIMORT: palabra inventada por mi sobrina Enara y que ya usamos en casa habitualmente. Aplíquese cuando uno no está seguro del resultado del experimento a realizar o bien ha salido, pero mal)

Bueno, que no me enrollo más, bajo al chino, docena de huevos, subir, batir, mezclar, cuajar...

Resultado:
Dos hermosas tortillas, de la cual nos comemos una entera (mis hijas, por supuesto, ni la prueban) y tenemos la otra para la cenita de hoy.


Se me ocurrió que deberíamos darle algo a cambio, como si de la época medieval se tratara, y como no, Manu le va a llevar hoy dos pastillas de mi jabón.

El que sigue, doméstico, con aroma de Bergamota, y una muestra del de tocador, de vainilla y caléndula.
Yo creo que es un intercambio justo, ¿verdad?











No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por tus comentarios. Recuerda: el respeto a los demás es fundamental