No he tenido mucha paciencia, lo reconozco...
Debían pasar 24 - 48 horas desde la realización del jabón hasta su corte en pastillas, pero cuando he venido del trabajo (que no habían pasado ni 24) he decidido desmoldarlo y cortarlo.
No tengo palabras para describir lo satisfactorio que me ha resultado.
Era como cortar mantequilla, tan suave, tan blando y a la vez tan firme...mmmm ¡si hasta daban ganas de darle un mordisco!
Lo he dejado secando en la terraza, destapado y separadas las pastillas entre si, siguiendo el consejo de mi madre.
Como veis, han salido mogollón de pastillas, así que tengo para regalar, para uso propio... para una buena temporada.
Ya estoy pensando en el siguiente, he comprado flor de caléndula (que es una maravilla para la piel) y he encargado esencia de jazmín, por eso del aroma. Incluso colorante alimentario, para ir jugando un poco con los colorines...
Lo haré con aceite virgen y con una proporción de sosa menor, para poder usarlo como jabón de tocador.
Me parece que mi aventura jabonera no ha hecho más que empezar...



No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchas gracias por tus comentarios. Recuerda: el respeto a los demás es fundamental