No suelo hacer patés en casa, más que nada porque los que he probado no están tan ricos como para que merezca la pena.
El único que he hecho y que ha gustado mucho es el paté de pimientos del piquillo de mi amiga Isabel (está en el blog) pero aparte de éste, me parece mucho trabajo para tan pobre resultado.
Mi amiga Marta ha hecho un curso de panadería con Susana, de Webos fritos, una de mis blogueras culinarias favoritas (si no conocéis su página, os la recomiendo encarecidamente... es genial: https://webosfritos.es/)
Bueno, pues en este curso aprenden a hacer panes y masas de diferentes formas y al final parece ser que obsequian a los asistentes con una degustación de los propios panes que han cocinado... añadiendo un exquisito paté elaborado por la propia Susana.
De ahí que en la página web lo llamen "Paté de los Cursos"
Marta me había hablado de lo riquísimo que estaba, pero la verdad, me daba pereza, teniendo en cuenta los anteriores fracasos. Pero el domingo por la mañana me levanté con ganas de algo nuevo, y decidí echar mano de la receta y ponerme manos a la obra.
Bueno, no os digo nada, mejor lo probáis y ya me contáis vosotros...mmmm
Los ingredientes que necesitamos son:
- Una lata de sardinillas en aceite de 100 gr. escurridas y sin las raspa central (a mi me gustan más el de oliva, y Susana dice que si son con tomate el sabor del paté es distinto pero igual de riquísimo... habrá que probar)
- 100 gr. de bonito en aceite escurrido
- 50 gr. de anchoas buenas
- 8 palitos de cangrejo o surimi en trocitos (yo lo usé fresco esta vez y me encantó)
- 1 cucharada generosa de queso de untar (tipo Philadelphia... o alipende, jeje)
- opcional 1 cucharada de Jerez seco (yo no se lo eché y estaba ñam-ñam)
Los consejos más importantes que da Susana son dos: Que los ingredientes sean de buena calidad, porque sabrá mejor, y que se pongan en remojo en agua muy fría las anchoas unos minutos, para quitarles el exceso de sal. Por mi parte y como odio las espinas, fui quitando con paciencia las más grandes (bueno, que porras, y las más pequeñas también, ya os he dicho que las odio)
Triturar todo muy bien y guardar en un frasco.
De verdad que me sorprendió muchísimo, cuando lo estaba triturando me olía solo a sardinas en aceite.. pero cuando lo probé descubrí una mezcla de sabores que me encantó.
De verdad, si queréis rozar el cielo... hay que probarlo.
Yo lo voy a hacer de nuevo en la próxima reunión familiar que tengamos, y creo que pasará con nota la prueba.
Se pueden apreciar los trocitos de surimi y de queso... pero lo que le da el gusto maravilloso bajo mi punto de vista son las anchoas... y por cierto, del sabor tremendo de las sardinillas, ni rastro.
Una receta 10, en serio


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