lunes, 9 de marzo de 2015

PEDRAZA - HOCES DEL DURATÓN 24 abril 1989




Ese día lo recuerdo bien, pero me trae también recuerdos amargos, por lo que contaré a continuación.
EStuvimos en multitud de sitios, tantos, que no se si los recordaré todos.
Fuimos a Pedraza, a Turégano, a Sepúlveda... o fue Cantimpalo?



Y sobre todo me acuerdo de San Frutos en la Hoz del Duratón.
Allí comimos, y nos empapamos con la lluvia, corrimos, jugamos e incluso tocamos la flauta, como atestiguan algunas fotos. (Javi Rojo era aficcionado a la música folk)
jaja, me asalta un recuerdo: cuando fuimos a poner en marcha el mini-hornillo y así poder freir los choricillos, aquello pegó un "pedo" y se escapó todo el gas...
Menos mal que también había tortilla de patatas y algo de fiambre, porque sino, nos quedamos sin comer...



SAN FRUTOS DESDE ARRIBA

Fuimos, entre otros, Iñaki, Víctor?, Gabriel, Javi, Pady, Vera, Ángeles, Merche, Gabriel (el tío bueno medio seminarista) unas cuantas petardas que tengo sus caras porque conservo las fotos, pero que he olvidado el nombre.
También venía Jose, ese chico tan tan tímido que hablaba tan bajito y que al final de curso se mató, tirándose por una ventana de su casa.
De ahí los recuerdos amargos. Fue una tragedia que tardamos meses en digerir.
Una no sabe qué pensar cuando un chaval tan joven se quita de enmedio de ese modo tan horrible.
Pero lamentablemente da mucho que pensar.

ITALIA: VIAJE FIN DE CURSO B.U.P.



Bueno, este viaje lo recuerdo también a la perfección.
Nos enfrentábamos por primera vez a tener que hablar en otro idioma (bueno, nos pasó una anécdota muy simpática... intentamos buscar una panadería preguntando en franchute-cutre, y resultó que la señora ... ¡¡era paraguaya!!)

La paliza de autobús fue mas o menos como sigue:
Dormimos la primera noche en Lloret de Mar (con escapada a la playita incluida)
Luego Nimes, con su plaza de toros, y nuestra primera experiencia de tener que pagar por hacer pis (no iba a ser la única, claro)
Y luego visitamos brevemente Montecarlo (lo flipé, no he visto nunca un sitio después en mi vida donde se viera el lujo tan cercano) y el casino de lejos (pero podemos decir que estuvimos allí...)
y claro lo típico, Pisa, Siena, Roma, Florencia y Venecia.

En este viaje tuve mi primer rifi-rafe con mi amiga Silvia, que de golpe se puso muy protectora y madraza, diciendo que íbamos a coger frío en la playa.
Tuvimos una plasta todo el camino, (la Mary-Juez) que no había modo de sacárnosla de encima... pobrecilla, cómo nos pasamos con ella... pero es que era insoportable.
Nos perseguía a Silvia y a mi, para que fuéramos amiguitas... y nosotras no la aguantábamos.
Fue muy duro ser tan borde con ella, a mi me costaba, por lo menos.
Pero en general, fue un viaje sin grandes enfados.

La comida, lo peor, pues a mi la pasta, al contrario de todos los adolescentes, no me entusiasmaba (ni me entusiasma a día de hoy) demasiado.
Recuerdo un día que se acabaron las patatas fritas justo al llegar a mi plato. El camarero sonrió y dijo: "signorina, finitto patati" (o algo así) y me plantó junto al pescado un cucharón de insípido puré de patatas... agg, y el resto se mondaba de la risa.

En Venecia, teníamos una habitación (no en la misma Venecia, claro, sino en el Venetto) nos llamaba la atención la ducha... ¡¡no había plato de ducha!! Érase un desagüe a un lado del cuarto, y la pera arriba... vamos, que cuándo nos duchábamos, se limpiaba todo el baño además..jaja
Si, si, ahora me río, pero entonces nos quedamos alucinadas y nos daba pelín de asco.

Fue un viaje lleno de experiencias de todo tipo, divertidas, curiosas y visualmente completo.
Lo disfrutamos muchísimo.
Y eché de menos a Angelines, la excusa de sus padres fue que tenía que hacerse cargo de su hermano, 10 años menor... A día de hoy, estoy segura de que aún no lo ha olvidado.



¡¡qué bueno estaba el David de Miguel Angel...!! (Todas babeando)


Me acuerdo muy bien de cuánto me impresionaron las grandes obras que vimos en el Vaticano, Florencia, Venecia, y que yo imagino que marcaron mucho mis pasos hacia todo lo relacionado con el Arte y la Historia, cosa de la que nunca me he arrepentido, aunque no me ha dado las satisfacciones que esperaba (soy auxiliar administrativo, y me jubilaré siéndolo, seguro)
Quiero volver, con Manu y las niñas. Espero que cuando sean algo más independientes y maduras, jaja...no, en serio, igual cuando tengan 14-17 años, para que lo disfruten más y podamos haber ahorrado lo suficiente.

MI PLAZA FAVORITA: LA PIAZZA NABONA

EL PLACER DE VIAJAR




Descubrir nuevos paisajes, nuevas gentes y gastronomías...
El gusto de recorrer unos kilómetros desde tu casa y ver lo pequeñísimos que somos, y lo diferentes que son las cosas si nos las alejamos de los ojos unos cuantos metros.

La intención es hacer varias entradas de viajes que recuerde:
Desde un fin de semana en una casa rural de la Sierra de Madrid hasta nuestro viaje más lejano: Estambul





Ahora que he terminado de transcribir la recopilación de: "Mas de 1.000 recetas de cocina de la buena" a este blog tengo que fijarme nuevas metas

Bueno, si lo pienso fríamente, aún me queda mucho por hacer si pienso en editar las entradas culinarias y llenarlas de hermosas fotos.

Y también puedo hablar de mis trabajillos manuales, y todos los berenjenales en los que me suelo meter y que después me cuesta tanto acabar.

VIAJAR: ¿POR DÓNDE EMPIEZO...? POR EL PRINCIPIO


El primer viaje que recuerdo haber hecho, lejos de Madrid y de mi familia es el de viaje de fin de curso, en 8º de E.G.B.
Ay, qué lejos queda todo aquello, teníamos apenas 14 añitos y era nuestra primera bocanada de libertad...
Ahora mi hija, con 10 años ya ha ido dos veces de "campamentos" y se las ha tenido que arreglar con el aseo, la ropa, los mosqueos con las amigas... unos añitos antes, aunque, en realidad, entonces estuvimos con mucha menos vigilancia por parte de los profes.
La estancia fue en un pueblecito malagueño de la costa llamado "Rincón de la Victoria", en un hotelito que tenía dos camareros guapísimos con los mi grupito intimó (algunas tenían mucha caradura para la época), aunque con mis dos amigas más íntimas, esto es, Rosa Martín y Paloma Nogales era todo de lo más inocente.
Me faltaban algunas en el viaje, como Gema o Paloma Rico, que no fueron.

Visitamos Granada, Málaga y el parque de atracciones del Tívoli (creo que se llamaba)
-Recuerdo bien, lo acabo de comprobar en google-
Parece mentira que guarde algunos recuerdos tan nítidos de aquel viaje, pero supongo que los primeros viajes que una persona hace, marcan mucho.

Recuerdo que probé el gazpacho andaluz por primera vez, y que luego le pedí a Chón que me lo hiciera, y como ella puso las medidas del gazpacho típico de la puebla y lo trituró sin más... aquello parecía un vómito...jaja, pasaron años hasta que volví a probarlo en condiciones, sin recordar ese momento de asco... uffff

Recuerdo también que me compré un anillito fino de plata, que a mi me parecía un lujazo gastarme mi propio dinero en algo para mi, sin dar explicaciones a nadie.

Recuerdo haberme negado a seguirle el rollo a las chulitas de la clase, y pasar de fumar un cigarrillo y encima convencer a Paloma de que tampoco lo fumara.

Recuerdo las tardes en la playa, rebozándonos una y otra vez en la arena, para volver a limpiarnos en el mar. Bueno, todas disfrutábamos mucho de la playa, pues éramos de Madrid, y no se viajaba tanto como ahora, así que, lo del mar era toda una novedad.

Recuerdo la cutre-discoteca, en la que intentar bailar un lento con alguno de los chicos que allí había fue un corte tremendo, pues la distancia que interpuse entre el chico y yo fue de más de medio metro, y luego mi amiga Paloma se reía de mi, por lo cortada que yo era...jaja

Recuerdo que lo pasé muy bien en el parque de atracciones, y que me atreví a montarme en todo, y recuerdo también el mareo que pillé en alguno de los "cacharritos"

En fin, que fue mi primer viaje para recordar (con fotos y todo, claro, hay testimonio)
Supongo que me marcó y junto con el de Italia, me dio una perspectiva clara de lo que suponía viajar.
Y he intentado salir todo lo posible y conocer muchos sitios.
He dicho intentado, claro, no que lo haya conseguido.

miércoles, 25 de febrero de 2015

TURTE PE PLITA - RECETA RUMANA DE SILVIA PASTRAGUS

Aprovechando que una de vosotras me ha comentado que echa de menos los correos de "las cosas de Maite" (si aunque os parezca mentira, me lo han dicho, lo juro...), he decidido compartir una receta que hace semanas que probé y he vuelto a hacer esta noche de nuevo, mejorada.

Se trata de las famosas (bueno en Rumanía si que lo son) "Turte pe plita" o tortas en la sartén.

Como la señora que limpia el estudio-oficina, Silvia,  es rumana y a mi apenas me gusta charlar, ya os podéis imaginar que una curiosa relación empieza a tomar forma en mi vida, una vez más.

A mi me parece de lo más interesante, siempre es estupendo conocer otras costumbres y culturas, otras formas de cocinar y de ver la vida.
Yo encantada de aprender y ella más, porque hay alguien que le tira de la lengua y escucha ávidamente todo lo que tenga que contar de su añorado país. Las dos felices.

Es una forma de hacer pan sumamente curiosa, veréis:
Se hace la masa de pan como se tenga por costumbre. Yo mezclo en mi chefo, en la función de amasar 500 gr. de harina de fuerza, 300 gr. de agua templada, 1 taco de levadura fresca y una cucharadita de sal.

Edito entrada:
Con más explicaciones por su parte hago la masa más a ojo y resulta muuucho más satisfactorio.
Más o menos 500 gr. de harina (esta vez mezclo la de fuerza con la normalita de trigo) y un taco de levadura fresca, desleído en agua templada... como un vaso grande.
Voy añadiendo harina según me pida, y amaso bien durante un rato.

Una vez amasado bien y levada la masa, después de un par de horas (o algo menos, cuando haya levado), tomamos la masa y la partimos en 5-6 pedazos.

Edito de nuevo:

Voy tomando bolitas que voy aplastando con el rodillo hasta dejarlas más finas




Se aplana un poco con el rodillo (dejando una torta gruesita, como de un centímetro) y se pone en una sartén antiadherente a fuego medio-fuerte.

Edito ooootra vez
Sartén antiadherente... con tapa, para que se vayan haciendo bien como si fuera un horno.






 Al poco rato la torta de hinchará y empezará a tomar un tono marrón tostado. Hay que ir dándole vueltas cada poco para que no se tueste demasiado.




Cuando calculemos que está hecha, la sacamos y vamos haciendo el resto, las vamos pasando a una fuente o plato, tapando con un trapo limpio para que se mantenga caliente y blandita.



El truco del trapo y de hacerlas gruesas lo he mejorado para esta vez, ya que le conté mis fallos de la primera vez y Silvia me fue indicando como corregirlos

El resultado son unas tortas, parecidas en aspecto al pan de pita, pero más sabor a nuestro pan, que se pueden tomar de muchas maneras.
Ella me dijo que muchas tardes las hace, para tomarlas, y no compran el pan.
Mirad qué esponjoso queda:





Además, en nuestra charla me contó que también se pueden hacer como "fritas" en aceite caliente y el resultado es aún mejor... más ligeras que el pan frito, pero mucho más sabrosas que las que se hacen en la plancha. Se llaman "Turte in ulei" (en aceite, entiendo)



Animaos que es una receta muy fácil y os aseguro que están buenísimas.


Os pongo una foto de "las de verdad", sacada de los interneses



y de las fritas...mmmmm






martes, 23 de diciembre de 2014

EL COCIDO DE MI MADRE - SEGUNDA PARTE

A petición de mi prima Marisol, hago otro macro pergamino cocidil. Que lo disfrutéis:


Bueno chicas, si en aquella ocasión os largaba el rollo completo de cómo hacer un cocido, ahora es normal que os maree con la segunda parte, de cómo hacer sopa y aprovechar las sobras.

Por favor, si alguna tiene algo que aportar, que me lo cuente, para añadirlo a la sabiduría bloguera.

La sopa en casa se hace siempre igual, caldito, fideos cabellín (de los más finos) y unos minutos a fuego fuerte.
Pero hay gente que la prepara añadiendo unas hojitas de hierbabuena fresca, y también está realmente rica. (esto se hace mucho por la zona de Andalucía)
La tercera forma que yo he degustado es usando arroz en vez de pasta. Y se añade, al cocerse un par de ajos en láminas. El sabor varía ligeramente, pero está de muerte lenta también.
A tener en cuenta, que el arroz tarda más en hacerse y por ello necesitará más caldo.

También me quedó pendiente hablaros de una salsa de acompañamiento que hace mi madre, que, aunque a mi no me gusta demasiado, reconozco que "casa" a la perfección con los garbanzos (bueno, mi padre se la echa hasta en la sopa) Es la salsa de tomate
Se debe cocer un tomate rojo a la vez con el cocido, luego se recupera (milagrosamente queda entero con piel y todo después de la cocción)
Una vez en nuestro poder, machacaremos en mortero un ajo, cominos, pimiento verde y al final el tomate sin piel. Machar bien. Añadirle un poco de caldo.
Como podréis adivinar, queda una salsa que levanta al muerto (el que habíamos tumbado antes, digo...jeje)

En casa además se acompaña de cebolla cruda cortada en tiras y aceitunas aliñadas de la Puebla, aunque valdrá cualquier otro tipo (para mi las ideales de verdad son las de Camporreal)

Otra cosa que queda resultona, sobre todo cuando saco mi cocido por segunda vez (ya os conté que hago el doble y así me da para dos veces) es hacer la "tortilla o pelota del cocido":

Se cuaja una tortilla con algo de pan rallado –algunos le añade bacon- y cocer un rato en la olla al final del todo.
Está realmente buena, a Paula le encanta... y no veas como engorda el cocido!!

Y llegamos por fin al apartado de las SOBRAS:

Lo más evidente es la "ropa vieja" que yo no suelo hacer porque me gusta aprovechar los restos en otras cosas, así que sinceramente, no se cómo se hace. He investigado un poco en internet y básicamente es hacer un sofrito con cebolleta-cebolla y ajo y añadir picaditos todos los restos de carne y verdura (los garbanzos no, se dejan enteros) se aliña al gusto con hierbabuena y se rectifica de sal y pimienta.
En otras recetas no se pone la cebolla, pero si pimentón. Y se deja cocer todo junto 10 minutillos.

Nosotros hacemos otra versión.
Depende del día, aparto los garbanzos para hacerlos "aplastados" o en "hummus"

Aplastados, lo más fácil. Parece ser que mi suegra se lo hacía a Manu cuando era pequeño y un día los hice porque me los pidió (tuve que llamar a Antoñita para poder hacerlos lo más parecido posible)
Un éxito... como en la peli de Ratatouille...puso los ojos en blanco rememorando su infancia.
Paula es una fanática también (Irene y yo, un poco más indiferentes)
Se trata simplemente de ponerlos en una sartén antiadherente e ir aplastándolos con una cuchara de madera, dejándolos dorar un poco. Si ya se añade al final un poco de caldo, es gloria pura.

Hummus. Es la otra forma de aprovechar los garbanzos. (la receta que pongo es para mogollón de garbanzos, lógicamente habrá que variar las cantidades)

Poner en la batidora 900 gr. garbanzos del cocido o en conserva (aclarados y escurridos)
¼ de taza de zumo de limón, ¼ de taza de aceite de oliva, 2 d. de ajo, 2 cucharaditas de tahina (o no, aunque reconozco que mejora mucho el sabor) ½ cucharadita de cominos molidos y ¼ de taza de agua fría. Sal y pimienta.
Batir bien y poner en un cuenco con aceite de oliva por encima, para su conservación.

Servir con crudites, zanahorias en bastoncitos, tomatitos cereza, pan de pita, barritas de pan etc...

Para finalizar, os lo juro, y no me enrollo más, hablar de la otra gran receta de aprovechamiento del cocido: las croquetas.

Cocer 1-2 huevos, poner un buen fondo de aceite en sartén antiadherente, freír la gallina del cocido picada, un poco de morcillo y al final añadir jamón serrano picadito y el huevo en trocitos. Se deja hacer a fuego lento y se añaden 2 cucharadas de harina. Remover bien, dejando que se tueste un poco la harina.
Luego ir echando poco a poco la leche hasta que se suelte. Remover bien y repetir esto hasta 2 veces. Cuando la masa ya se despegue bien del fondo, pasar a una fuente.
Dejar reposar y luego poner en nevera. Formar las croquetas pasando cucharada de masa por (harina) huevo y pan rallado.
Nota: cuando más se mueva la masa, mejor saldrán...

Bueno, pues esto ha sido todo. Solo me queda pediros que si tenéis alguna aportación, por favor, me lo digáis, me encanta el cocido y las cien mil maneras de alargarlo que hay.

Y otra cosa más: Os deseo unas felicísimas fiestas y un maravilloso año nuevo 2.015
Este año es impar, va a ser buenísimo. El 15 es uno de mis números favoritos.

Besitos 





lunes, 15 de diciembre de 2014

TRIGO BULGUR CON QUESO FETA - RECETA VEGETARIANA

El sábado vinieron a cenar mis amigos Gema y Manolo.
Ella es vegetariana (o casi) y para agasajarla, decidí preparar una cena con platos que no contuvieran carne.

Tengo que decir que hubo quesos variados, hummus, baba ganoush, "mamaliga" y ... el plato principal de la noche, que da nombre a esta entrada.

Investigando por la red busqué platos con tofu, con quinoa y ensaladas varias, pero este plato, que había visto en la web de Isasaweis hace un par de años estaba deseando probarlo. (bueno, he de confesar que desde el primer momento lo asocié a una cena con Gema, y he logrado mi sueño...jeje)

El trigo bulgur es un cereal precocido y cortado que está a la venta en herbolarios y tiendas especializadas, y que por lo visto tiene un alto valor nutritivo. Se consume desde la antigüedad y parece ser que entre veganos es muy conocido.

La elaboración es muy sencilla y la verdad es que es un plato sorprendente, que les gustó a todos, incluidas a mis chicas (de Paula ya me lo esperaba, pero Irene me sorprendió gratamente)

Para 6-8 personas (no como plato único)
250 gr. de trigo bulgur
3-4 tomates maduros
200 gr. de queso feta
12-14 aceitunas negras deshuesadas

Se prepara el trigo poniéndolo en un cuenco con agua muy caliente y una cucharada rasa de sal siguiendo las instrucciones del fabricante (a mi me ponía media hora)

Se engrasa ligeramente una fuente amplia, para que no quede una capa muy gruesa de trigo.
Se pone el trigo en el fondo bien escurrido y encima los tomates en rodajas. Se salpimentan y se pone por encima una guindilla en trocitos muy pequeños (yo no la puse, porque a Gema y a mi no nos sienta muy bien el picante y como iban a comerlo también las chicas...)

Gratinar unos cinco minutos (el horno debe estar precalentado)

Sacarlo y poner el queso feta en taquitos pequeños y las aceitunas en rodajas.

Meter de nuevo a gratinar hasta que dore el queso (unos diez minutos más)

¡Os aseguro que la mezcla de sabores es genial!

Así es como quedó el platillo (foto cortesía de Gema, que mi móvil estaba muerto, sin batería suficiente)


y os dejo el vídeo de mi cocinera favorita, que una imagen vale más que mil palabras... y ya sabéis lo bien que cuenta ella las recetas:

receta de trigo bulgur con queso feta, tomates y aceitunas

un besote,
ciao

sábado, 6 de diciembre de 2014

EL COCIDO DE MI MADRE

Hoy toca contundencia de la buena.
Y como lo estoy preparando, he pensado que sería una buena idea compartirlo.

Es legendario "el cocido de la abuela Chón" y aunque mi hermana y yo lo hacemos, tenemos que reconocer que no nos queda nunca como a ella. (Bueno, en la lista de cocidos de mis hijas, el mío es el segundo, así que me sale bastante parecido, y con eso, me vale)

Esta entrada pretende ser un compendio de consejos, sobre todo para las que se quejan de que el cocido "no les sale". 
La que lo haga buenísimo, que se abstenga de seguir leyendo, jeje.

Va para Marisol, que alguna vez hemos comentado lo rico que lo hace mi madre, para Gema y Manolo, para darles una idea para su comida familiar de Almería, y para Belén y Jesús, que lo han probado y quizá quieran emularlo. El resto considero que el cocido lo tenéis más que superado... o eso espero.

El primer consejo es el de la olla... no vale una cualquiera, lo ideal sería ponerlo al fuego toda la mañana en una olla de barro, claro, ese es el cocido de Lhardy o los de sitios de postín que cobran el plato como si fuera caviar.
Reproducirlo en casa es más o menos posible gracias a las ollas a presión, como todo el mundo sabe.

Cuando me independicé mi madre me compró la mejor olla que había en el mercado en aquel momento, la WMF perfect, una marca creo que alemana, que era carísima de la muerte y yo me sentí culpable por ese gasto que para mis padres era excesivo.
La olla es buenísima, la verdad, hace casi veinte años que la tengo y está como el primer día, solo la he tenido que cambiar la goma (que vale un pastizal...)
Pero el problema es que el cocido no salía, y es que las ollas super-modernas de esas que te hacen la comida en 15 minutos no dan todo el gustito y concentración que a mi me gusta y que hace del cocido de mi madre ese plato tan especial.
Es maravillosa para las verduras, estofados, y platos que requieren una cocción larga, pero para las legumbres no...
¿Qué pasó? pues que al final me compré otra de chu-chu, de las que da la vuelta una válvula. Una magefesa de las de toda la vida que me hace unos cocidos que te caes de espaldas...

Lo segundo a tener en cuenta son los ingredientes, claro.
A nosotros nos gusta el cocido con garbanzos de los pequeños, tipo pedrosillano y quedan finos y ricos. Si no hay más remedio, como en Torrevieja, los hemos comprado gordotes (lechosos) pero no es igual. 
Yo le pongo dos tazas de garbanzos, y me sale un cocido como para ocho personas.

Pero hay un truco, la noche anterior, al ponerlos en agua (más bien calentita) se les añade una cucharada de bicarbonato. Eso hace que los garbanzos queden blandiiiiitos y suavísimos, garantizado.
Eso si, antes de echarlos en la olla, conviene enjuagarlos bien, el bicarbonato no sabe a nada, pero mejor enjuagarlos para eliminar cualquier aroma que los confunda.

Por cierto, el agua para el cocido puede ser la del grifo... en Madrid, pero si es un lugar donde el agua tiene más concentración de cal (véase Torrevieja o La Puebla) hemos usado agua embotellada, que siempre queda mejor.
Y a mi me gusta cocerlos en una malla de esas, que los tengo controlados y no todos desparramados por ahí, que además se deshacen menos y a las melindres de mis hijas, como no quieren verdura, sale un plato de garbanzo solo-solitario.

Las carnes: Cómo básico e ineludible, un cuarto de pollo y otro de gallina. La gallina, indispensable, de verdad, hace que el caldito sea como más blanco y más sustancioso, comprobado. Y luego con los restillos salen unas croquetas de la muerte.
Carne de vaca también hay que echar, a nosotros nos gusta más el morcillo que la falda, es mucho menos graso y la textura que queda una vez cocida me parece ideal.
Mi madre tuvo una temporada que le añadía cordero en vez de vaca. No está mal, pero tengo que decir que le cambia totalmente el sabor al plato. A mi me gusta mucho más con la vaca.
Chorizo y morcilla, cocidas aparte en un cazo a fuego lento 5 minutos para que suelten la grasilla, y luego añadirlas para que cuezan a olla destapada un rato y se integren los sabores. También las he hecho un minuto en el microondas, previamente pinchados, y están muy ricos también.
Yo le echo cualquier tipo, solamente las toma Manu, y le da un poco igual. Pero aquí mi madre si que se esfuerza y ahí radica otra de las diferencias entre su cocido y el mío. Les echa un buen chorizo y morcilla de cebolla y de la "extremeña". Todo de la Puebla, obviamente.

Huesos: Indispensable uno de jamón, otro de espinazo salado de cerdo y si lo encontráis, un hueso de rodilla de vaca. Parecerá una tontería, pero suelta sustancias interesantes para el caldito.

Tocino: Nos gusta echar un poco del blanco y otro poco del veteado, tocino salado. Pero esto va en gustos.
Eso si, no vale decir que es muy grasiento. En el tocino bueno está el éxito del cocido, aunque luego no te lo comas.

Verduras: Campo libre, la gente echa repollo, zanahorias, judías verdes, patatas... incluso si hemos ido a la Puebla y mi padre ha encontrado cardillos, se los hemos echado también .
Para mi, la combinación ideal es judías verdes, zanahorias y patata.
La gente rehoga el repollo y todo eso, pero yo no me complico tanto.

Poner la olla al fuego con agua hasta la mitad y con un pelín de sal. Si al final hace falta más agua, siempre se puede añadir. Ojo, no pasarse de agua, llegar solo hasta los remaches de las asas...
Según se va calentando le vamos añadiendo tooodo lo que os he contado (da igual el orden) y se deja que llegue a ebullición, mientras se pueden ir haciendo otras cosas, no hace falta quedarse mirando el cocido.

IMPORTANTE: en todas las recetas de internet que consultéis, recomiendan "desespumar" el cocido, esto es, ir quitando con la espumadera o cuchara la espuma blanca y repugnante que se forma.
Yo siempre se la quitaba, obedientemente, hasta que se lo conté a "la Chón" ...¡Dios! se echaba las manos a la cabeza... ¿qué se lo quitas?¡¡pero si ahí está la sustancia!!
La primera vez os juro que me parecía asqueroso, que estaba cometiendo un error al dejar esa asquerosa espuma con mi querido cocido...
Cuánto saben las madres, cuánto me tiene que contar todavía... esa espuma es ... ¡¡el secreto mejor guardado del cocido!! Ahora lo entiendo.

A ver, que me vuelvo a dispersar: hay que dejarlo a fuego superlento, que de unas vueltecitas lentas la válvula como una hora (ya, en las instrucciones de la magefesa pone 30 minutos, pero una hora lentamente, haced caso)
Luego, a olla destapada cocer un ratito las morcillas y el chorizo, y si os gusta una tortilla de pan (freír una tortilla aparte hecha con un huevo y pan rallado, ajo picado y perejil)

Bueno, si seguís todos estos consejos os va a salir un cocido que levanta a un muerto, os lo aseguro.
Y además es el rey del aprovechamiento: yo hago un macro-cocido, con las cantidades que os he dado sale un cocido hermoso para 8 personas, así que yo congelo la mitad (con la malla de los garbanzos y todo) y tengo la comida resuelta para otro fin de semana. (eso si, sacarlo la noche anterior, y al calentarlo de nuevo, conviene añadir más agua para sacar caldo y probar de sal... estará como el primer día)

Una vez comido todo, siempre queda algo de carne, para las croquetas o garbanzos que se pueden aprovechar en ropa vieja o en hummus.
Y siempre me queda algún restillo que guardo celosamente en un tupper y me llevo al curro... ese día me lo como con un poquito de pan y es como estar en casa.

Bueno, voy a apagar el mío que ya ha cumplido su hora de cocción.
mmmmm




miércoles, 19 de noviembre de 2014

MAMALIGA - RECETA RUMANA DE SILVIA PASTRAGUS

Os enseño una receta que Silvia, la señora rumana que limpia en el estudio, me ha contado el otro día.

Se trata de una especie de masa que sirve para acompañar carnes y pescados y que se toma también con quesos, yogur...
Es salada, y cuando endurece, y sobra, se puede cortar en cuadraditos y freír o hacer al horno.

En algunos sitios lo comparan con la polenta, que igual si que habéis oído hablar de ella.

A Paula y a mi, que nos encantan estas cosas nos ha gustado mucho... pero la otra pareja... apenas lo ha probado y se han dedicado a poner caras todo el rato... bueno, ya sabéis, las atrevidas en casa somos nosotras, ellos, todo lo que se salga de la rutina y normalidad les espeluzna, jeje

Vamos a ello:

Necesitamos como ingrediente principal (y casi único) una harina especial de maíz que se llama Malai. Se encuentra sin problemas en el Carrefour y entiendo que en tiendas que tengan productos extranjeros.



Es muy fácil de hacer, se pone a calentar 1/2 litro de agua con un poco de sal (una cucharadita) y cuando esté a punto de hervir se echa la harina en forma de lluvia muy poco a poco y sin dejar de remover (el total serán aproximadamente 150 gr. pero nos tenemos que guiar a ojo)
Ahora bajar un poco el fuego (yo en una escala del 1 al 9 tenía el 6-7)


A mi me recuerda un poco al proceso de la masa de croquetas...
Una vez que va absorbiéndose se añade poco a poco hasta acabar con ella. El punto será cuando no se pueda ya remover con las varillas.
A continuación seguiremos con una cuchara de palo removiendo todo el tiempo, para que no se pegue al fondo.
Añadir una cucharada de mantequilla, para que se ponga la masa más suavecita.
El proceso total de cocción será como de unos 15-20 minutos.

Una vez finalizado, lo pasamos a un plato o fuente honda para darle un poco de forma con la misma cuchara o los dedos (ojo, que abrasa!)


Finalmente, lo cortamos en cuadrados o tiras y lo servimos al gusto.
Yo, con yogur griego y un poco de panceta a la plancha. Paula lo metió en el microondas con queso fundente por encima (como hace con casi todo lo que come...)






mmmmmmmmmm, está riquísimo, de verdad.

A los dos días, recordé que tenía un poco en la nevera, lo hice tiras y lo freí en aceite de oliva. Como siempre, de acompañamiento para otras cosas.

No tengo fotos, pero os garantizo que estaba muuuy bueno.

Os enseño ahora fotos de internet, precioso todo...













miércoles, 12 de noviembre de 2014

BACALAO GRATINADO DE OTRO MODO - RECETAS DEL CÍRCULO DE LECTORES

Carolina, esta entrada es por ti...jeje

Hace unos días mi hermana me habló de una receta que ella suele hacer y que viene en unos libros que ambas tenemos del Círculo de Lectores.
Ella los utiliza muchísimo, más que yo cien veces, y me alegro de que comparta conmigo los descubrimientos que va haciendo.
Estos libros los tenemos porque hace años participé con una receta familiar (el ultrafamoso pavo navideño de mi madre) y la publicaron.
Fue una auténtica fiesta, mi madre súper contenta de ver su receta en un libro, y yo más contenta que unas pascuas, ha sido una de las cosas más chulas que me ha pasado nunca.
Me regalaron varios ejemplares e incluso compramos otros para regalar.

"Las recetas de los socios" se llama, y se trata de recetas sencillas de gente corriente, con ingredientes normales. Un lujo de la cocina tradicional y de las adaptaciones que hace la gente en su día a día.

Unos meses más tarde publicaron un segundo volumen con más recetas  y lo volvimos a comprar ambas por gusto... aunque no es tan bueno como el primero, lo cierto es que trae algunas buenas recetas, como la que os cuento hoy.
Al lío:

Se toman unos filetes de bacalao (yo he usado esos lomos congelados al punto de sal) y, una vez descongelados, los pasamos por harina y freímos hasta que se doren. Se reservan.
En una sartén, pochar despacio una cebolla en tiras finas en un poquito de aceite, con un poco de sal y un par de cucharadas de azúcar, hasta que tome un bonito color dorado.
Mientras se hace la cebolla, preparar un alioli en la batidora con 3 ajos, 75 ml de leche y 150 ml de aceite de oliva.
Además hacer una bechamel con un chorrito de aceite, un par de cucharadas de harina y dos vasos de leche (más lo que pida para que no quede espesa) y un poco de sal.
Mezclar ambas salsas.
Para finalizar, poner la cebolla en el fondo de una bandeja de horno, y encima el pescado, cubrir con la salsa bechamel-alioli y meter en el horno precalentado a 180º C, hasta que se gratine.

Me ha sorprendido por su sabor y porque ha resultado que el pescado estaba en su punto, jugoso y sabroso....mmm

Como curiosidad, a los jueces de casa les ha gustado... incluso a la difícil, la del odio a los pescados y a todo lo que se salga de la rutina...
Rebañeo de pan incluido.
Lamentablemente, no hay foto... y es que ha desaparecido todo en un momento.

En fin, probadla y ya me decís.